Porque, después de disfrutarte, se presenta en mi mente en plena quietud, en el silencio, en un inquietante alud. Siendo tú, dentro de todo tú, único tú, como un secreto del Talmud.
Brilla en tus ojos la intención, tu esfuerzo de verso en verso, tu plena atención. A veces en silencio, en ocasiones toda una sensación. Incomodo, inquieto, observador, siempre sincero en tiempo, totalmente una bendición.
Cabellos dorados al sol, a veces cambian de color, castaños, tostados, depende de su posición. Siempre fino, delicado, oler bien su mejor opción.
Sencillo, bien portado y loco por vocación, disfruta de la vida cada instante, cada minuto, cada momento vibrante, que en su mente se arremete. Como ese sueño, que al despertar de nada se acuerda, se sacude la mala vibra y continúa con su vida.
Enigmático rayito de sol, que irradias honestidad, lealtad y respeto, brilla, brilla tan fuerte que el mundo no te pueda ignorar, brilla, brilla con tu forma de amar y vuélvete uno con las arenas del tiempo en la eternidad.
